



El apacible molino de Barry puede ser ahora un remanso de tranquilidad, pero en su día fue el corazón de una comunidad rural: abastecía de alimentos, servía de punto de encuentro para el comercio y las conversaciones, y fue testigo de la transición de una sociedad rural a una industrial. El molino, impulsado por energía hidráulica, produjo avena y otros alimentos, además de dar trabajo a los lugareños, durante casi 800 años, hasta 1982.